22 de agosto de 2011

Ruta Nigüella-Rodanas con lágrimas de San Lorenzo


Como complemento saludable a estás últimas locas fiestas de San Lorenzo, el martes 9 de agosto se programó una marcha desde Nigüella hasta el Santuario de Rodanas y vuelta otra vez a Nigüella. Una marcha andando como otras muchas pero en este caso tenía una doble peculiaridad: la primera, que partiríamos por la tarde para llegar al anochecer y volveríamos ya con el sol bien escondido, a ver si de esta manera conseguíamos ver alguna Perseida (ni Persépolis, ni persiades, ni nada por el estilo). Y la segunda, que en el restaurante de Rodanas se había concertado una cena unas 45 personas, que al final serían 55, cosas del Alberto.

Esta lluvia meteórica suele tener su máximo el 11 de agosto y por ser dicha fecha tan cercana al 10 de agosto, San Lorenzo, se les denomina "Lágrimas de San Lorenzo".

La verdad es que la noche no iba a acompañar, pues la luna casi llena (más del 80% en contra de lo que opine Pedro Luis), camuflaría los pocos meteoros que en su incauto atrevimiento de atravesar la atmósfera terrestre se desintegran produciendo alargados haces de luz.

Pues bien, más de una docena de andarines comenzaba la aventura a las 18:30h de la tarde del día 9 de agosto. No hacía mucho calor, lo cual se agradecía de antemano, y "El Tato" con sus increíblemente sincronizados avituallamientos haría que la poca sed arrancada por el exceso sol de la tarde no hiciese mella en los andarines.

Partimos por el barranco de la Iglesia para alcanzar las primeras rampas de Pizaiza, tras las cuales coronamos la sierra en una de sus partes más bajas. Descendemos por un pedregoso y agreste barranco hacía el Pozo del Rojo, los que iban con pantalón corto se acordaron del ejército y sus mandos.

Desde allí y campo a través, atravesamos varios sembrados, ya cosechados, hasta alcanzar la base de Monegré justo en la caseta de Valmoreno.

Ascendemos por el barranco de Valmoreno y es aquí donde varias unidades comienzan a tener problemas por el alto ritmo impuesto por la cabeza de la excursión. Unos a un ritmo y otros a uno inferior vamos llegando al collado que une Monegré con Peña Blanca.

Ahora descendemos entre pinares buscando el camino de acceso y llegada a Rodanas. Un cuarto de hora más, dice alguno, y ya estamos.

Pues si, la previsión fue correcta, un cuarto de hora y se recibe en Rodanas a los andurenses con vítores y aplausos. Lluvia ahora de jarras de cerveza para calmar la poca sed que los avituallamientos líquidos nos habían dejado.

Tocaba cenar, huevos fritos con lomo y pechugas y de centro unas ensaladas y patatas bravas. Una guitarra que apareció y las jotas que surgieron solas, unos cafés que llamaron a unas copas y alegría por todo lo alto.

Casi con el bocado en la boca, alrededor de la medianoche, los más valientes se preparaban para volver también andando, unos repitieron y otros se apuntaron de nuevas, como quiera que sea, una docena de intrépidos afrontaban la vuelta desde Rodanas hasta Nigüella en la clara oscuridad de la luna de agosto.

Tres horas andando por los caminos levemente iluminados por la luna y siluetas fantasmagóricas de montes y montañas acompañaban nuestro acelerado paso.

Tres horas de marcha y pocas Perseidas a la vista, alguna espectacular eso si, rozando el calificativo de bólido.

En el alto de la Sierra, como no, fiesta Zorrilla con la consabida botella de champán y paso dobles a todo volumen que arrancaban las risas de unos y otros.

Llegamos a Nigüella a las 3 de la mañana aproximadamente donde nos reagrupamos, pues la diferencia de velocidad de unos y otros hizo que llegásemos en varios grupos. Nos despedimos y prometemos volver a realizar esta vuelta el año que viene.

Al final, 30 kilómetros de monte y camino entre el sol y la sombra. Bonita experiencia y un buen liberador de toxinas el que se preparó para este día, que buena falta nos hace.

Fuente: Texto y fotos copiado de http://www.lapezoneria.es/entradas/lagrimasdesanlorenzo2011 La Pezonería es una asociación cultural ubicada en la localidad de Nigüella, localidad situada a unos 70 kilómetros de Zaragoza en el valle del rio Isuela.

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