15 de abril de 2010

El ciempiés asesino de Rodanas

Un internauta de Ricla nos envía un email contando el susto que se pegó en Rodanas. Tiene su gracia.

“Fuimos un grupo de amigos de excursión a la buitrera, a pasar el día. Cuando volvíamos todos juntos hacia el coche, que lo aparcamos en el campo de futbol del Santuario, yo hice una pequeña parada técnica, para descargar aguas menores. El resto del grupo siguió para adelante, pero no me preocupé porque al fondo del camino se veía el Santuario y no había pérdida. En estos menesteres me encontraba cuando se me ocurre levantar una piedra grande que había junto al riachuelo amarillo que estaba descargando. Pensé, ¿estaré ahogando algún bichico? ¡Cuál fue mi sorpresa cuando vi un bicho horrible! Lo que allí me apareció fue la cosa más espantosa que jamás había visto. No sé si fue porque me encontraba con el pajarico al aire, pero me encontraba indefenso y desprotegido. Era como un ciempiés, que se puso a correr rápidamente hacia mis pies, posiblemente huyendo del agua que le estaba soltando. Se me cortó el pis automáticamente, me retiré gritando de allí y fui corriendo por el camino en el que había dejado a mis amigos. Estos me vieron bastante asustado, con la cara desencajada y jadeante por la corrida que me acaba de meter ¡huyendo de un ciempiés! Se partieron de risa, pero creo que si lo hubieran visto no se reirían tanto. A mí me pareció un ciempiés asesino, porque además de las patas, tenía como unos aguijones en la cabeza y en la cola. Temible. Cuando se me secó el pantalón, entré en el coche para volver a casa. Menudo susto me llevé de Rodanas.”

Pues bien, aquí tenemos una foto del tipo de ciempiés con el que probablemente se encontró nuestro amigo. Si efectivamente fue este, se trata de una especie de ciempiés cuyo nombre científico es “Scolopendra cingulata”, de la familia Scolopendridae. Aunque es un insecto de costumbres nocturnas, durante el día vive debajo de las piedras, como la que levantó el riclano de nuestra historia de hoy.

¿Hay razón para temerla? La verdad es que la Escolopendra tiene aguijones y veneno, así que es mejor no tocarla porque puede picarnos. Se mueve con rapidez y ese impredecible correteo nos alerta y asusta lo suficiente como para alejarnos por instinto y tomar una distancia prudencial. Nuestro amigo dice que le pareció un ciempiés asesino y, en cierta medida, lo es. Es un depredador y se alimenta cazando insectos a los que mastica y tritura. Algunas de las especies más grandes de Escolopendras pueden apresar y matar a lagartijas, sapos o incluso pequeños ratones, a los que paraliza con su veneno.

A este bicho no le gusta la luz (es lucífugo) pero le gusta la humedad (es hidrófilo), por eso vive en recovecos oscuros y húmedos. Lo encontraremos entre la hojarasca, al levantar una piedra o un tronco caído, etc. Pero también lo podemos encontrar en el interior de una casa de campo; que será dulce hogar si recurrimos con frecuencia al insecticida preventivo de esquinas y rodapiés.

Su forma recuerda a una criatura prehistórica, tiene un origen muy antiguo y podríamos llegar a encontrarnos con su piel ya que, al tratarse de un animal artrópodo, muda su piel (exoesqueleto) a lo largo de sus dos años de vida.

Hay otro gusano con más patas que el cienpies. En este mismo blog, puede leer algo del gusano milipies, pinchando en este enlace MILPIES.

Más información en el siguiente link:
http://www.botanical-online.com/animales/escolopendra.htm

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